Capital de Hungría y segunda ciudad más importante del último imperio, el Austro-Húngaro (desaparecido en la I Guerra Mundial), demuestra su pasado esplendor regalando unas magníficas vistas a lo largo y ancho del Danubio:

 

Su parlamento es uno de los edificios más bellos que he visto:

 

Pero es eso, pasado esplendor. Se nota que el país está sumido en una crisis, porque hay varias joyas arquitectónicas abandonadas, muchos indigentes, y manadas enteras de borrachos que pasan las tardes pegados al tetra-brick.

Eso sí, las mujeres mantienen ese encanto de las féminas centro-europeas, meca del porno, y que son un regalo para la vista (y otros sentidos si uno tiene suerte). Las chicas allí son más “amigables” que en Praga, e incluso diría que en España. Gracias a ello pasé una noche inolvidable, de fiesta en la Isla Margarita (un islote en medio del Danubio) donde conocí a Norma, una modelo húngara que reside actualmente en Londres y que, para mi suerte, pasaba unos días en Budapest.

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