Primer viaje viviendo en la república checa y nada más y nada menos que a Viena, con algunos de mis recién adquiridos amigos erasmus (2 polacos y 5 españoles). Primero hicimos escala en Brno, y en el autobus pudimos disfrutar de chequía Chequia nevada…

 

 

Ciudad bonita donde las haya, el centro es una orgía de monumentos, edificios imperiales que quitan el hipo, parques sobrecogedores, catedrales… vas caminando y tus ojos no dan abasto. Es un placer ineludible comerse una sacher torte acompañada de un café vienés en alguno de los cafés de la ciudad.

Especial mención al palacio imperial (sí, donde se aburría la famosa Sissi). Simplemente un regalo para la vista. Te puedes pasar horas paseando por sus jardines o tumbado en el cesped de la colina, contemplando parte de la ciudad.


También merece la pena pasearse de noche por el Danubio, con vistas al moderno skyline de la ciudad.

Hay que decir que no viviría aquí, la gente me pareció fría y aburrida y la fiesta muy poca cosa (aunque seguro que tampoco encontramos la buena marcha). Eso sí, el nivel de las chicas era para quitarse el sombrero. Diría que incluso más que en mi amada Praga.

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