las cosas que me interesan
27 Mar
Dicen que Bilbao es feo y que las vascas no son guapas. Nada más lejos de la realidad. Hay chicas guapísimas aquí, y Bilbao me encanta. Claro que hay zonas feas, pero es que ¡es una ciudad! ¿acaso San Roque es bonito? y aquí no hay garrulos… Bilbo está rodeada de altas y verdes montañas, regada por el Nervión, que al contrario que el Besos, es muy caudaloso, y da un toque de frescura a la ciudad, separando las dos mejores zonas, el centro y el casco viejo (donde se encuentra mi residencia), con decenas de puentes que unen las dos partes, como por ejemplo el puente zubi zuri. Además le han hecho un lavado de cara a la ciudad, con una red de metro y tranvía moderna, el museo Guggenheim (al que aún no he ido), un aeropuerto precioso y muchas más reformas que le dan un aire vanguardista a la ciudad. Os recomiendo que volváis a visitarla para olvidar esa idea de Bilbo.
Bien, después de esta breve introducción paso a una descripción de esta primera etapa vasqüence. El primer finde llovía, así que lo único que hicimos fue una corta visita a lo más típico y salir de fiesta hasta las tantísimas (ya me entendéis). Entre semana lo normal: adaptarme a mi nuevo trabajo en panda, tomar unas cañas, pasear por el centro, etc. El siguiente finde sí que fue bueno. Hizo un tiempo fantástico (sol y calor full-time) y no paramos desde el viernes a las 15 hasta el domingo a las 20. El viernes fuimos a Getxo y a Portugalete, donde está el puente colgante transbordador más antiguo del mundo. Por la noche quedé con una chica que conocí por internet y salimos de fiesta por la zona de Urquijo. Al día siguiente, después de una ducha anti-resaca comimos algo rápido y pasamos toda la tarde visitando bien Bilbao. Por la noche, botellón en Deusto (aquí el botellón es un must-do) y luego festival en Le Club y Congreso, líandola con mi amigo Andre, el portugués del grupo y mi mejor amigo aquí, un tío genial. El domingo, más de lo mismo: duchita y tren hacia Bermeo para ver algunos pueblos de la reserva de Urdaibai, concretamente, Busturia, guapísimo.
El miércoles siguiente fuimos a La Catedral (San Mamés), y vimos el partido athletic-espanyol, con un gol in-extremis en el último mínuto, ¡qué subidón!. Al final empate en un partido algo aburrido, pero disfruté del ambiente, que es lo que quería. Estuve en el gol norte con los euskal hooligans, liándola como es debido. Por lo demás, sin mención especial, ya que debido a mis obligaciones estudiantiles no he tenido mucho tiempo de divertirme demasiado.
Este finde que termina también ha sido genial. He estado en la playa de Mundaka (surf-spot conocido mundialmente), Gernika, Vitoria-Gasteiz… pero eso ya es otra historia y deberéis esperar a la próxima entrega de “Las aventuras de Xavi en Euskal Herria” para conocerla.
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